Y ya son nueve. Una vez más, durante un fin de semana, Avilés se convirtió en el gran escaparate de nuestro judo base. Cerca de setecientos judokas de España y Portugal se dieron cita sobre los cinco tatamis que cubrían la pista central del Complejo Deportivo Avilés. Juniors, Cadetes, Alevines e Infantiles; de Asturias, Galicia, Extremadura, Canarias, Comunidad Valenciana, Andalucía, País Vasco, Madrid, Castilla-León, Cataluña, Coimbra, Cantabria, Murcia, Castilla La Mancha… todos disfrutaron de la gran fiesta del judo que fue esta IX edición del Villa de Avilés.





El sábado la competición empezó puntual, con los casi cuatrocientos judokas de las categorías sub-20 y sub-17 formados sobre los tatamis dos, tres y cuatro.

La categoría junior contaba con judokas campeones de España y representantes de la RFEJyDA en el último Europeo sub-20, como el catalán Víctor García, la andaluza Cristina Casas o la murciana Brenda Sánchez; con otros medallistas de la categoría como Joaquín Gomis, Andrés Romero, o de la sub-17, cómo Andrés Romero o Gari Sagarzazu, y con agradables sorpresas como fue el doblete de la subcampeona de Europa cadete, y oro en las últimas Jojes, Aroa Martín, que compitió en su categoría y en la superior (al igual que algún que otro judoka, como el caso del quinto del mundo cadete, Pedro Rivadulla, que se colgó medallas en la categoría sub-20 y sub-17).

Los cadetes, por su parte, no fueron menos. Así, junto con Aroa y Pedro, pudimos ver medallistas cadetes e infantiles como Maider Palavecino, Leire Zubizarreta, Xavi Cazorla…
Durante las seis horas que duró la sesión del sábado tarde, pudimos disfrutar de una “competición amistosa” que hace honor a estas dos palabras, donde los jóvenes judokas daban todo lo que tenían por ganar cada combate, mientras predominaba un ambiente cordial que facilitaba el trabajo de árbitros, entrenadores, competidores y de la propia organización.

Bajó la misma tónica, el domingo se abrió la competición infantil y alevín por equipos. Con diez escuadras en la categoría sub-15, y catorce en la sub-13, los judokas más jóvenes nos dejaron claro que hay mucho judo en nuestro judo base. Finalmente el Calasanz de Vitoria se impuso en la final de la categoría alevín al anfitrión, el Judo Club Avilés por un ajustado 4 a 3, mientras el Ama Gudalupekoa hacía lo propio ante el Yamatotakeru, por idéntico resultado en la categoría infantil.

Cabe destacar que en el reglamento arbitral de esta competición se aplicaron las nuevas modificaciones puestas a prueba en el mundial sub-20 de hace una semana, y que afectaba a los agarres directos por debajo del cinturón y a la puntuación de la técnica de oro. Pese al poco tiempo que han tenido los judokas para adaptar su judo a las nuevas normas, en Avilés pudimos apreciar la facilidad con que estos han asumido los cambios, y ya empiezan a encontrar recursos para cubrir el vacío que les pudiera haber provocado las restricciones de los agarres al pantalón.

Y ahora solo queda esperar un año, para ver que sorpresas nos deparará la décima edición, que promete ser, al menos, tan espectacular como lo ha sido esta novena.

Por nuestra parte, solo nos queda agraceder a la organización, al Judo Club Avilés, y a Carlos y Bibi la ayuda que nos prestarón a lo largo de la competición y volver a darles la enhorabuena por su trabajo a lo largo de toda la semana.

Osotogabi


 
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